Quién no ha pisado y se ha dejado querer por los encantos del palacio y los jardines de Nymphenburg. De sobra ya conocido, quedan muchos rincones por conocer entre los más de 800.000 mtrs.2 de parque, pero hay muchos y pequeños rincones entre su extensa arboleda que nos ocultan curiosidades como la siguiente.

800px-Magdalenenklause

No está muy lejos de la entrada a los jardines del palacio, pero hay que perderse un poco para encontrar la “Magdalenenklause” (La Ermita de Magdalena). Es interesante el concepto en sí del edificio, ya que es uno de los primeros ejemplos europeos concebidos como ruinas. No es que esté abandonado, que es lo primero que podríamos pensar, es que fue pensado y ejecutado así.

800px-Magdalenenklause-2

Fue construido por Joseph Effner, entre 1725 y 1728, a petición del Elector Max Emanuel que no vivió para ver finalizado el edificio y sería terminado por su hijo, elector Karl Albrecht. Si el exterior no te deja indiferente, prueba a visitarlo por dentro, totalmente concebido como si de una cueva o una gruta se tratase. Así es lo que parece el lugar donde está el altar, dedicado a María Magdalena.

25803-3

La ermita permitió al Elector escapar de la realidad, un lugar de retiro, pero lo mezcló con el juego cortesano. Effner, mediante el uso de lo exótico y las formas arquitectónicas, produjo una romántica estructura anacrónica. Las grietas en la mampostería, y el yeso que se desmenuza, sirven como un recordatorio de la fragilidad de todas las cosas de la tierra: “MEMENTO MORI”.

Anuncios