Cuatro personajes se asoman cada día bajo la Karlstor (en Karlsplatz), cada día me miran fijamente. Me miran como queriendo contarme algo, porque la Historia de las grandes o pequeñas ciudades, o pueblos y comarcas no sólo las escriben personas con bonitos apellidos, de bonitas familias y personajes sentados en tronos o escondidos en castillos de cuentos de hadas.

Hay rincones, calles, ciudades y pueblos que respiran gracias a sus gentes. Conozcamos un poco de estos personajes de la cultura local muniquesa de finales del siglo XVIII y mediados del siglo XIX. Hoy recordamos a los Cuatro de la “Karlstor”, en Stachus:

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Franz Xaver Krenkl (1780) fue carrocero y comerciante de caballos de profesión. Quedó para siempre un hecho cuando superó con su carroza a la del príncipe heredero Ludwig (futuro Ludwig I) gritándole “Majestad, quien puede, puede”.

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Aquí tenemos a Baron Sulzbeck, contrabajista (1767-1845) e importante cantante popular

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Georg Pranger (1745-1820), músico y humorista. Fue el último bufón de la Corte con Max. I

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Joseph Huber (a.k.a. Finessen Sepperl, 1763-1829)

Por último, Joseph Huber. Fue uno de los hombres más populares de Múnich. Él llevaba cartas de amor, aunque ni siquiera sabía leer ni escribir y por lo tanto era confidencial. Se le conocía por una frase que daba a preguntas de difícil respuesta:

“Nix Gwiß WOAS ma red.” –  Nichts Gewisses weiss man nicht (Nada que no es cierto no se sabe)

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