De verdad, tener bicicleta es una de las mejores cosas que puedes hacer en tu vida. Para ti y el mundo, todos salimos ganando. Sobre todo en Múnich, el mejor coche que uno puede tener.

IMG_6655

Puede hacer que llegues lejos, donde te propongas y a veces llegar a lugares que por sorpresa descubres sin querer. Es la magia. Bien, ¿bicicleta a punto, casco y mochila con agua y algo de comer? Perfecto, hoy te indico un camino para que conozcas un entorno fantástico y el palacio de Blutenburg (Blutenburg Schloss). Puedes ir en coche, a pie e incluso en autobús público (al final te indico cómo).

Bien, no es que esté excesivamente lejos (tan sólo a 10 kms. del centro de Múnich, en 40 minutos dando pedales) y se puede llegar muy rápidamente por carretera, pero me aburren las carreteras y quiero perderme entre las calles y barrios de la ciudad hasta llegar, aprovechando las vías verdes y pistas para ciclistas. Conozcamos más y mejor sus calles y gentes. Siempre empiezo desde el Prado de Teresa (Theresienwiese) las rutas por su comodidad y ser céntrico y a partir de ahí hacia la Bayerstr., paralelo a las vías de los trenes.

Captura de pantalla de 2016-07-06 10:14:40Esta parte es la más urbana hasta que lleguemos a la parada “Hirschgarten” (el jardín de los ciervos), uno de los mejores parques de Múnich (aquí te encontrarás con uno de los mejores “biergarten” de la ciudad, perfecto para una parada a la vuelta -o ida-). A partir de aquí nos alejamos de las carreteras y vía ciclista atravesándolo y verás indicadores para guiarnos hacia el Palacio/Castillo de Blutenburg, dejando de lado Nymphenburg.

Captura de pantalla de 2016-07-06 10:14:29

Ahora ya, disfruta del paseo.

IMG_6652

¿Qué se puede hacer aquí? Una vez te encuentras frente al antiguo castillo puedes (debes) entrar a visitarlo. Los orígenes de este pequeño complejo, y con mucho encanto, nos llevan al siglo XV, cuando el Duque de Baviera Alberto III decide construirlo entre los años 1438 y 1439, su hijo Segismundo de Baviera lo ampliaría  con una capilla en donde esconde unos tesoros espectaculares: una serie de trípticos góticos que llevan la firma Jan Polack (1491).

La entrada al patio y la capilla es gratuita, pero es que además en ella se encuentra un museo con una exposición a día de hoy de Michael Ende (que pasó a la historia por “Momo” o “La historia interminable), aquí el escritor alemán de literatura infantil cuenta con un museo permanente dentro de la “Bibliothek für internationale Kinder- und Jugendliteratur” (Biblioteca Internacional de Litetarura Infantil y Juvenil). El precio es de tan sólo 1€.

Anuncios