Muy interesante leer acerca el siglo XIX en Múnich, quizás sea para mí uno de sus periodos más fascinantes, y conocer la Múnich moderna tras la Revolución Industrial y la llegada del tren. La llegada del tren a Múnich (1840) cambió radicalmente la vida hasta entonces conocida, sus tiempos y horizontes y cómo modificó la ciudad. Y cómo no, eso trajo consigo el aumento de la población de una manera descomunal llegando en 1900 a 500.000 personas de las 85.000 que había en 1846.

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Del aumento de la población a la expansión de la ciudad cuando se conoce la construcción de 35.000 edificios entre 1850 y 1900, es decir que la ciudad creció en 50 años tres veces su tamaño. De locos. Y una pregunta que podemos hacernos es: ¿cómo fue posible? o mejor dicho, ¿con qué? con el LADRILLO. El protagonista de Múnich y su industria centenaria. El ladrillo, aunque atravesó momentos de práctica desaparición durante el siglo XX (debido a las crisis generadas por las Dos Grandes Guerras), incluso la destrucción de mucha construcción tras los bombardeos del 1944.

Uno de los diseños de ingeniería en ladrillo históricos que aún se mantienen se encuentra bajo la ciudad, y que en algunos momentos del años (muy pocos, la verdad) se abren realizando visitas guiadas. Me refiero a las cloacas de los años 30.

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Como es el caso de una noche muy especial en Múnich, “La Larga Noche de los Museos”, que se realiza a mediados de octubre y es uno de los mejores momentos para poder profundizar y caminar por las entrañas de esta ciudad. Estate atenta/o para la próxima, realmente impresionantes.

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