Llevo tiempo sin escribir mucho debido a que estoy documentando, y mucho, las siguientes entradas las cuales engloban una temática muy importante para mí y que merece ser bien escrito. En las próximas entradas me centraré en rendir un merecido homenaje al Movimiento Feminista en Múnich, “Frauenbewegung”, y antes de meterme de lleno en el paseo histórico del movimiento de las mujeres quiero ilustrarlo con algo. Ese algo es un edificio. Ese edificio es un símbolo de una época y de un grupo de mujeres que lo sacrificaron todo para iniciar política y socialmente la lucha por la igualdad y los derechos de la Mujer.

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Ese edificio va unido, además, a tres elementos: un color, el púrpura; un dragón y por último a un estilo que me parece clave y esencial en esta ciudad: “Jugendstil”, el estilo de los jóvenes, (o Modernismo como se conoció en España) . Ese edifico fue el Photoatelier Elvira.

Una de las figuras claves del Movimiento Feminista muniqués, del cual ya hablaremos más en profundidad, fue la abogada y actriz Anita Augspurg que junto a su pareja la fotógrafa Sophia Goudstikker encontraron encontraron en 1887 el Estudio fotográfico Elvira, un lugar no sólo de negocio (es el PRIMER NEGOCIO en Alemania abierto por mujeres) si no también de encuentro entre diferentes mujeres que empezaron a organizarse para reivindicar los derechos de la Mujer. Este lugar puede considerarse el lugar, el foco de los orígenes del Feminismo muniqués. El negocio de las dos activistas realmente fue un éxito, pero por el momento sus caminos los descubriremos más adelante.

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Así hubiera sido en realidad

Entre 1897 y 1898 el joven arquitecto August Endell diseñó el edifico en “Jugendstil” situado en la “Von-der-Tann-Strasse, 15″ de Múnich, creando un gran revuelo en la ciudad por la fachada verde y el azul turquesa y el dragón púrpura mal llamado por algunos como el “Pulpo Rococó”, símbolo del feminismo muniqués incluso a día de hoy, desde el año 1990 es emblema de la Asociación de Mujeres en la Thierschstrasse, 17.

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Además del “Pulpo Rococó”, el edificio se llamó de otras maneras como el “castillo de dragón” o “la embajada de China”. El edificio Atelier Elvira fue punto de encuentro de un artista desde el principio pero el inicio del declive llegó cuando los caminos de Augspurg fueron poe otros derroterosvendiendo su parte su parte a Goudstikker en 1907, que más tarde se alquiló a la joven fotógrafa Emma Uibleisen. Después de la Primera Guerra Mundial la mayoría de los clientes desaparecieron y cuando Uibleisen murió en 1928 nadie lo cogió y quedó abandonado.

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Elvira en el 1937 cuando el Nazionalsocialismo retiró el dragón

En el otoño de 1933, una unidad paramilitar de la “Sturmabteilung” (S.A.) de Hitler tomaron el edificio. Más tarde, cuando la calle “Von-der-Tann-Strasse” fue reconstruida como calle  principal a la “Haus der Kunst”, el edificio fue utilizado como un comedor provisional para los trabajadores de la construcción. En 1937, el “ornamento del dragón” se retiró tras los bombardeos aliados de abril de 1944, el edificio quedó gravemente dañado. Después de la guerra las instalaciones fueron adquiridas por el Estado de Baviera, quien lo cedió a los Estados Unidos para la construcción de su nuevo Consulado General de los Estados Unidos, Múnich, como sigue siendo actualmente.

Una pena que no resistiera a tiempos tan difíciles pero su memoria, lo importante, no se borrará.

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