El 19 de marzo de 2011 se organizó una manifestación recordando los 100 años del movimiento feminista en Múnich y los logros obtenidos a través del sudor, lágrimas y muchos, muchos obstáculos. Pocos movimientos, como éste, pueden mirar atrás y ver logros tan importantes para la sociedad y trasformados en derechos vitales como son el sufragio universal, el poder estudiar en las universidades, a poder elegir libremente una carrera, participar en política, ser empresarias, etc., pero aún pasados 100 años aún queda mucho por caminar, muchas demandas del movimiento feminista aún no se han logrado: igualdad en las condiciones del mercado laboral además de la discriminación de mujeres lesbianas y transexuales.

Y si se han dado pasos tan importantes es porque hubo mujeres que sacrificaron y arriesgaron mucho por estar aquí, por las que lo hicieron, se invisibilizaron y las anónimas, va por ellas esta entrada.

Es inevitable no hablar de la historia de Múnich sin hacerlo a través de las mujeres que fueron protagonistas a finales del siglo XIX y el XX. La historia del Movimiento Feminista o “Frauenbewegung” (Movimiento de las Mujeres) es la historia de una variedad de movimientos y actrices que se solapan y entrelazan entre sí, para mostrar su solidaridad,  celebrar los éxitos juntas y seguir caminos separados. Las demandas políticas de las diversas tendencias dentro del movimiento difieren, a veces de manera significativa, y se mueven entre las civiles y las proletarias, de posturas moderadas a radicales y no olvidando el “queer” feminista. La historia del Feminismo y la lucha de las mujeres por su emancipación no es un proceso continuo y es importante saber y ver los retrocesos y avances a lo largo de los años. Entre la primera y la segunda ola del movimiento feminista hay un paréntesis de doce años de tiranía nazi en donde las estructuras y actividades del movimiento existentes entonces en Múnich fue en gran parte destruidas y muchas de sus protagonistas perseguidas y apartadas.

Las activistas de la segunda ola del movimiento feminista registran su actividad en la década de los años 60 con un declive importante en los siguientes años. Ya en los 90 surgen activistas en lo que podríamos llamar la tercera ola del movimiento feminista en un contexto complejo y en donde se enfrentan a una serie de dificultades muy diferentes. En aquel momento se enfrentan a una reacción antifeminista (o Contramovimiento) y al mismo tiempo se conocen a las activistas de la tercera ola como la generación de madres  (Müttergeneration) o llevarían sobre sus hombros este modo en cómo se las llamaban no  sólo para ser más radicales en las reivindicaciones sino también por ser relevantes desde el  punto de vista social. Las feministas de los 70 y 80 eran, a pesar de sus considerables  logros, así como sus predecesoras y sucesoras siempre una minoría social. Aquí un breve  repaso y en el cual nos hemos dejado un contexto que merecen más que unas extensas líneas y para llegar a ello no hay nada mejor que empezar por el inicio, así que vayamos por  partes rescatando sus figuras más importantes y dándolas un contexto que es clave.

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Autorretrato de las activistas feministas en el Studio Elvira. De izquierda a derecha: Anita Augspurg, Marie Fougere, Lily Brown, Minna Cauer y Sophia Goud Stikker. Una gran impresión de la foto cuelga hoy en la entrada en la concejalía de Igualdad en el 1er piso del Nuevo Ayuntamiento en Marienplatz de Múnich.

La primera ola del Movimiento Feminista en Múnich

En la promoción de Rosa Kempf en 1911 dijo “voy cada día a mi trabajo, desde que fui despedida de la escuela. También tengo que ayudar en casa porque somos muchos hermanos y hermanas y aunque no es trabajo pero resulta muy duro para mí porque no estoy acostumbrada. Desde hace 3 años que trabajo en una fábrica de lavado en donde empecé manejando unas máquinas y desde un año y medio que estoy en la plancha.” El discurso tuvo como título La vida de las chicas jóvenes en las fábrica de Munich”. Estas vidas tienen muy poco en común con las mujeres burguesas  o de clase media en la Munich de 1900. Anita AugspurgLida Gustava Heymann son ejemplos y representantes muy destacadas del movimiento feminista radical  y en donde se aprecia esta diferencia, ambas jugaron un papel clave con su compromiso por el derecho a voto de las mujeres y el movimiento feminista por la paz internacional  y desde una postura económica muy cómoda. 

El Movimiento Feminista es desde el principio un movimiento internacional.

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La imagen muestra a Anita Augspurg (1857-1943; a la derecha) con su compañera Lida Gustava Heymann (1868 -1943; a la izquierda) en el Congreso Internacional de Mujeres por el Sufragio de Budapest en 1913.

Ambas son claves para entender un periodo, muchas veces oculto y otras olvidado, de la historia política y civil de Múnich. Ejemplo y modelo del feminismo burgués radical su trayectoria se vería truncada y hecha cenizas con la llegada al poder de los Nazis en 1933.

Fin de la primera parte.

Fuente: “ThemenGeschichtsPfad” editado por el Ayuntamiento de Múnich.

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