Nos habíamos quedado en la primera parte, una vez dejada la bici o en autobús nos espera una pequeñita (12.000 habitantes) pero intensa ciudad, que mantiene prácticamente intacto su patrimonio y que se puede recorrer de varias maneras y que te propondré una manera:

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Punto de inicio lo he fijado en la Estación de Autobuses (Bahnhofplatz) y seguiremos hasta el cementerio histórico de la ciudad el cual usa la muralla del siglo XV como muros y de ahí entraremos a la “Lederzeile”, una calle principal llena de casas caracterizadas por su colorido y arquitectura que nos conduce a una de las entradas históricas, del siglo XIV, la “Rote Turm” (Torre Roja). Seguiremos caminando hasta “Marienplatz” por esta calle llena de vida, cafés, restaurantes abriéndose a la plaza que acoge el histórico Ayuntamiento (Rathaus) de 1459 y la gótica “Frauenkirche” (retocada en estilo barroco en su interior) la cual conserva parte de una torre de vigilancia medieval (que luce aún emblemas de la ciudad), la visita es obligatoria en ambos edificios.

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Frauenkirche y Rathaus

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Kernhaus

Bien, una vez en esta plaza que la adornan fantásticas fachadas de palacios y viviendas deberíamos hacer un alto en el camino. No podríamos irnos de Wasserburg sin llenar la panza con buena cerveza y comida, y es que detrás del Ayuntamiento existen las “Bierkatakomben” o las Catacumbas de la Cerveza o frente al Ayuntamiento, bajo los soportales de la plaza, hay un restaurante que pasa por debajo de la “Kernhaus” (Casa de la Familia Kern -1795-), que serán de las fachadas más llamativas de la ciudad realizada por el gran maestro del rococó Zimmermann. Bien, bajo este palacio está la “Paulanerstuben” (Taberna Paulaner) que si lo atraviesas comprobarás lo largo del palacio y parte de lo que fue la antigua muralla y saldrás a una terraza en donde comer o tomar una buena Paulaner con el río Inn pasando a escasos metros.

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Después seguiremos hasta llegar hasta el Puente del Inn que nos recuerda el modelo de puente de 1929 que sustituía al puente del siglo XIV y que si nos giramos nos sorprenderá la gran “Brucktor” que desde 1324 fue la única entrada a la ciudad y donde dos guardias cargan las insignias de Wasserburg y Baviera (frescos de 1568). Júpiter aparece representado como un águila llevando un cetro y un rayo. Aquí recomiendo cruzar el puente y subir hacia lo alto del cañón que bordea la ciudad para tomar las mejores panorámicas de la ciudad. Después bajaría para volver a entrar en la ciudad, si vas con tiempo y sin prisas te recomendaría perderte por sus callejuelas y regresar a la Estación de Autobuses, coger la bici o el bus y regresar a Múnich pasando por el Castillo de la ciudad o “Burg”, que custodiaba Wasserburg desde lo alto de esta península. El Duque de Baviera Guillermo IV reforzó una antigua fortaleza y construyendo su palacio ducal en 1537, a día de hoy está habilitado como residencia de ancianas/os. Hay una iglesia en apariencia pequeña enfrente del Castillo (Berg) que es realmente interesante, se llama “Doppelstockkirche St. Michael” (Iglesia de dos plantas de San Miguel) de 1501, realizada por el arquitecto W. Wieser y encontramos en la iglesia de la planta inferior una de los cementerios del siglo XV y quizás de los lugares más antiguos conservados de la ciudad.

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Wasserburg da mucho más de sí, en ella hay museos (Museo de Wasserburg), palacios que visitar y aún teatros y cabarets (Theater Wasserburg o Erzählcafe mit Ilona Picha-Hölbert) con una agenda cultural interesante. Esta ciudad la recomiendo para pasar el día y una noche en una ruta que conectaría con Rosenheim al sur o Landshut al oeste.

Espero que nos encontremos por ella.

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