Gran parte de los turistas que vienen a Múnich abarrotan la Hofbräuhaus pero pocos conocen que a escasos metros se encuentra (en la Burgstraße 5) una de las casas más antiguas y mejor conservadas de Múnich. El edificio está inscrito como Monumento histórico en la lista de monumentos de Baviera (Die Bayerische Denkmalliste) y formaba parte de las primeras construcciones de Múnich además de ser testigo de las primeras 2 torres de la muralla de la ciudad medieval.

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Construida en 1525, el gótico palacio, fue años más tarde modificada por el maestro de obras de la ciudad (Stadtmaurermeister) Hans Aerenhofer el Viejo entre 1551-1552 para ser la vivienda del Secretario del Ayuntamiento. Restos del patio y la escalera de la torre, que originalmente pertenecía a la bodega de Dienerstraße, se han conservado sin cambios. Hans Mielich se encargó en 1552 del diseño de la fachada en estilo renacentista.

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Durante la Segunda Guerra Mundial el edificio sufrió graves daños en 1944 y en 1951 se  reparó bajo el proyecto de Siegfried Schmelcher. Entre los años 1962 y 1963 se recuperaron las pinturas de la fachada y a inicios de los años 90 se renovaron los interiores. En el interior, se encuentra la última torre de la escalera gótica con el caracol en Munich.

En el siglo XIII sirvió como vivienda para familias patricias de prestigio que controlaban el comercio de la sal y el vino, es decir: desde los orígenes fue residencia noble de la ciudad. El Secretario del Ayuntamiento fue uno de los funcionarios más importantes, porque administraba los intereses financieros la ciudad. Al mismo tiempo, la bodega de vino urbana se encontraba en el sótano de la propiedad y permaneció allí hasta 1809.

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Un momento estelar de la Ciencia se vivió en este lugar en la noche del 12 de octubre de 1758 cuando el consejero electoral Rat Johann Linprun fundó la “sociedad de estudiosos de Baviera” (“Bayerische Gelehrte Gesellschaft”), que se cambiaría en un año más tarde por el elector por la “Academia de las  Ciencias de Baviera” (“Bayerischen Akademie der Wissenschaften”).

Otra anécdota es que en la casa de al lado, que hace esquina, Wolfgang Amadeus Mozart escribió en 1781 su ópera “Idomeneo”.

Algunas rarezas arquitectónicas se pueden encontrar en el patio. A los extremos del medieval Laubenhof (Patio de la Pérgola) el follaje de jardín se transforma en “gusano” que trepa la torre de ladrillo y las escaleras de caracol quedan ocultas. Las “Himmelsleiter” (Escaleras hacia el cielo) quedan ocultas. Otra joya es el sótano donde se conservan las bóvedas góticas con la crucería propia del estilo medieval. Típico de las antiguas casas de Múnich son las dos buhardillas de la derecha y la izquierda del techo, llamadas “Ohrwascheln” (Orejas).

No pongo fotos del interior porque la visita, con un buen vino o cerveza bávara, merece la pena. A día de hoy el edificio acoge un restaurante de comida tradicional bávara y austríaca, además de bodega de vino de lo más recomendable, Hofer. Der Stadtwirt.

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